
Tu sensibilidad intermitente, que desconcierta, confunde y ayer fue lastimante. Y mi eterna creencia en el libre albedrío del contigüo.
(una mañana en el coche entre el tráfico de la ciudad, hablando del amor. (para variar))
Observador: ... --- es como el aro de un llavero... y tú?
Misscomet:--- mmm...pues yo traigo un amor atorado...
Observador: ---- como un pedo en las tripas ...jajaja.
Misscomet: --- aaaaajajaja...Nooo, iba a decir... como una galleta en la garganta.
Hablamos de temas escabrosos para mí,me puse nerviosa sin palabras, ordené mis ideas y hablé ... supe cosas y me diste pistas para la re-estructuración de la relación en estudio bajo tu percepción de antropólogo observador.
Las confesiones, extrañamente, dan cierta tranquilidad, claridad, sobre todo si el oyente es un observador a distancia.
Bajamos del auto y me compré un disco pirata en el mercado, y luego reí como loca por los polis, tiras o mandriles que se pelean por cualquier cosa, tambíen exploré chocolates y viajé de regreso a casa en un camión condenada (pensé) a una película siempre mala... pero oh sorpresa fue divertida y un buen pretexto para ojos vidriosos.
El ánimo de la semana se lo dejaremos a los multiples chocolates de Casa Constanzo que he traído.
osh... si fuera jitomate, me ahorraría muchas cosas...