

Viajè con Milcho, conocì a Carlos, y todos esperàbamos a la nueva integrante del equipo.
Una noche de vuelos atrasados, Denise llego de Singapur para iniciar un viaje que durarìa mucho tiempo; pasamos estrêses, comidas, conversaciones, cocinas, caminatas, kilòmetros y kilomètros, desayunos y noches de fiesta, que seràn imborrables a pesar de los estragos del tiempo en las neuronas.
Carlos y Denise se enamoraron y ha perdurado. Ahora Singapur ha llegado a mi paìs y muero por verla.
Singaporro es como un ser iluminado, en serio.
El destino se sirve de los medios màs curiosos para juntar a las almas, a las vidas.
Los amo.