Sí Artemio, algún día podremos volar.
Y me contarás otra vez de tu pulmón a medias y tus cicatrices de cuna.
Desde la indómita fuente del patio que se tiende a los pies de los que sólo existen sin el estrés que te provoca la antropología, desde ahí ,fosforeciendo, cuantificaré las marcas que dejaron los médicos en tu alma.
...Y Artemio respiró.