El puesto de helados de doña Juana algunas veces me provee energía para seguir el camino hasta llegar a casa , lo veo desde lejos y me parece escuchar :
y ya voy pensando cuál será el sabor de mi elección.
Un festejo importante contemplado en mi agenda con un mes de anticipación y de pronto todo comienza a complicarse, las fichas de dominó caen sin parar una tras otra; por causas ajenas a mi ahora sobria voluntad, decido cancelar la salida. No hago mucho por ir en contra de la obviedad de las negativas que se clavan provocativamente en mi perversidad.
Y entonces una llamada y un mensaje, hacen que sacuda mis pensamientos volátiles y desparezcan.
El mensaje: Y yo que pensaba que la distancia era el olvido, y que con ésta venía una desactivación de los chips de coordinación de pensamientos simultáneos e idénticos entre los diferentes emisores. El mensaje demuestra la activación, periódica, pero activada.
La llamada: ---------------.
Hoy el terso vestido amarillo, único y diminuto, esperará otra ocasión para contrastar con mi piel.